The truth in front of your eyes
martes, marzo 04, 2008
Pecados y virtudes
Me quedé pensando en dónde están las excepciones cotidianas a esas reglas tan sagradas que si las violamos, acabamos todos asoleandos por los fuegos del infierno.
Y aquí quiero abrir un paréntesis. ¿Quién tuvo esa magnífica idea de crear algo como el cielo o el infierno? Es decir, ¿alguien volvió de allí que los describen siempre tan detalladamente?. Hay cosas que realmente me resultan difíciles de creer... Sobretodo cuando el mundo se va tan al diablo día a día. A veces, justamente, pareciera que el cielo y el infierno están en la tierra, y porqué no, en nuestras mentes, junto a esa cosa llamada conciencia.
Cerrando el paréntesis, ¿habrá justicia divina para todo aquél que violó alguna regla sagrada por una causa justa?
No se.
De todas maneras creo que el peor castigo es la culpa. Aunque es sabido que si alguien sabe que está haciendo las cosas por una buena causa, la culpa no será un problema para ese alguien...
Anyway... por las dudas prefiero portarme bien...
...por ahora...
viernes, diciembre 28, 2007
Poniendo la casa en orden.
Más bien prefiero poner la casa en orden, tomar todos mis recuerdos y pensamientos y acomodarlos en la cabeza de manera tal que no estorben, lo cual es de lo más difícil, teniendo en cuenta que cuento con cada vez menos lugar en la cabeza.
Entonces me decidí comenzar por algo mucho más sencillo (aunque bastante trabajoso también) ordenar mi habitación. Me encontré con un sinnúmero de elementos que creí olvidados... y recuerdos, muchos de ellos. Los más presentes son lindos, aunque hoy por hoy resulten dolorosos por las piedras que hubo en el camino. Pero siempre traen (entre dientes) muchas sonrisas cómplices. Y tener por seguro que el dolor sirvió de ejemplo para aprender vivencias varias.
Pero ¿por qué sólo aprendemos cuando nos pasan cosas malas?
La verdad no tengo muchas ganas de encontrar respuesta a esa pregunta (tampoco estoy muy segura de que posea respuesta coherente y racional), ni tengo ganas de pensar. Lo que si puedo decir es que es así, y es bastante difícil cambiarlo, porque hay un dicho dice que la mayoría somos hijos del rigor.
Revolviendo papeles encontré una carpeta del colegio... y me di cuenta que no volvería atrás. Sí, fue una época hermosa, pero no volvería a pasar por ella. (¿Por qué?) Porque todas las etapas tienen sus dificultades, y en ese momento también las hubo. Considero que tratar de volver en pasos es imposible (hasta absurdo, si se quiere). No se puede deshacer lo que ya está hecho, ni podemos lamentarnos al respecto. Solo puedo decir que quizá me arrepienta de algunas cosas que no hice...
También encontré un viejo diario... me maravillé de lo poderosa que es la mente. Al instante tuve recuerdos vivos de todo lo que leía. Hasta sensaciones incluyendo congojas y carcajadas. Fue lindo entrar ahí, y al mismo tiempo, poder salir. Me sentí a salvo en un lugar donde sabía como era el futuro. Después el futuro se volvió presente, y el presente... en pasado.
Encontré una cajita llena de cartas y envoltorios de chocolate (esos que vienen con un pequeño poema)... cartas que recibí, más muchas que escribí y nunca di. Por un momento pensé que debería darlas, pero desistí. (Si no se entregaron en el momento ya no tiene sentido entregarlas). Sí, soy del tipo de personas que le gusta escribir cartas a las personas que aprecia, quiere o ama. Y hacerlos sentir queridos y necesitados. Porque todos sabemos lo bien que se siente que nos digan que nos quieren y que nos necesitan, en pocas palabras que nos hagan sentir importantes (no mucho, lo necesario). Aunque a veces sea cursi, o parezca tonto... no me importa, y lo seguiré haciendo... Porque está bueno demostrar sentimientos.
Claro ustedes dirán que mostrar sentimientos apesta por el hecho de que cuando uno abre el corazón siempre hay un idiota que lo deja caer al suelo. Sí, es verdad, (me ha pasado...) los idiotas abundan. Pero... recuerden que el amor (en el amplio sentido de la palabra) pone idiota a las personas. A veces la gente no lastima porque tiene intensión de hacerlo... sino que simplemente no se da cuenta. Sí lo se... estaría bueno que eso no suceda, pero bueno... podemos proponernos no hacerlo. Distinto es cuando una persona a la que le abrimos el corazón, se mofa de nosotros y no solo lo tira al suelo sinó que le baila un malambo encima. Ahí podemos decir que tenemos que armarnos de valor para luchar contra el sentimiento desilusionado que nos invade. Ser racionales, y salir adelante quasi campantes (heridos pero con la frente en alto).
No tengo un gran pasado. Pero puedo decir que lo que he vivido lo VIVÍ, hubo grandes momentos, clicks importantes, y como me ha dicho un amigo sobre éstas palabras, este texto, paradójicamente, ya se ha vuelto una especie de balance (balance sin balanza en realidad).
Hoy por hoy pongo mis miedos en una burbuja, la cual tiro al aire, quien quiera atraparla y pincharla ayudando a que se desvanezca su contenido (o por lo menos se haga más ameno), me hará un gran favor, y prometo hacer lo mismo con sus dudas, penas, miedos y rencores. Pero no obligo a nadie a cargar con ellos, son mios. Solo quiero compañía, no salvación.
Después de todo no hay mal que dure mil años, ni cuerpo que dure tanto.
martes, diciembre 18, 2007
Refugio en el tiempo
Y es que a veces se torna un caballo difícil de domar, en realidad, no se si me esfuerzo lo suficiente por lograr hacerlo o si soy el jinete adecuado.
Lo que si se, son seguridad y entereza, es que a veces no quiero domarlo, solo me hago cómplice dejándolo correr libremente, disfrutando su paso y libertad salvaje.
Me gusta jugar con él de tanto en tanto, y es que a veces me sumerjo en las extensiones de sus terrenos olvidándome del mundo por completo, perdiéndome en esos campos extensos de pastizales verdes y flores vivas que, aunque a veces se convierten en escabrosos laberintos y viceversa, valen la pena transitar, para aprender, crecer, madurar y fortalecerme.
Cuando me reincorporo en la realidad nuevamente, me sorprende que el tiempo haya pasado demasiado rápido para todos... sin embargo para mi, va lento.
Pero no es una lentitud perpetua en un siempre eterno, es tan solo un destiempo.
¿Será que para mi, que el tiempo dejó de ser tiempo...?
(¿O tan solo ha pasado a ser momentos?)
Solo se que hoy por hoy, día tras día voy almacenando un pasado. Y quiero que sea lo más lindo y ameno posible.
(ahora es ayer)
El presente se hace efímero, y es por eso que puedo disfrutarlo, tomando conciencia de cuán corto realmente es. Aunque un momento puede durar una eternidad si lo deseo, con solo saber que está la puerta abierta para visitar ese lugar mágico, donde todo es perfecto y el tiempo ya no es etéreo, sino que es un siempre, un nunca y un quizás. Es todo.
El encanto de ese lugar reside en el corazón de la persona que lo posee, donde puede batallar con sus más tormentosos miedos (superándolos), donde es dueño y señor del mundo entero, donde se pueden alcanzar las nubes a la par de un dragón gentil que nos da la fortaleza para seguir. Donde todos somos príncipes y princesas, donde todos somos hadas y duendes, donde todos podemos también realizar nuestros sueños, donde la realidad es tan simple como la de un niño jugando. Un lugar donde las virtudes prevalecen y los defectos desaparecen.
Es entonces cuando la mente se aclara, nos sentirnos enteros, vivos, únicos, livianos y tranquilos. Sabiendo que en cuanto algo nos atormente, ese lugar estará siempre ahí para salvarnos, para encontrarnos a nosotros mismos, para recordar quiénes somos y de donde venimos. Y es así como adquirimos la valentía para seguir adelante y salir campantes de desgracias y adversidades.
lunes, diciembre 03, 2007
De alfombras y elefantes
No hay sueños perdidos... sólo aquellos sueños que no se hacen realidad, pues no todos los sueños son posibles...
Somos máquinas proyectadoras de ilusiones, no damos a basto para pensarlas y volar entre elefantes y luceros coloridos, no nos da el tiempo para gozar del aire rostral que nos imparte el viento al volar en la alfombra mágica.
Pero somos una elite, que se pone felíz... con esos pequeños placeres de la vida. Somos almas ambiciosas solo en cuanto a nuestro perfeccionamiento personal, refiere. Somos almas condenadas por nuentro altruísmo, capaces de dar la vida por aquellos que nos importan. Almas risueñas que, a pesar de que las heridas sangran, nos mostramos alegres y sonrientes...
No necesitamos mucho para ser felices... Sin embargo otros piensan que necesitamos demasiado... que somos demasiado...
¿Demasiado? (¿demasiado qué?)
Entonces decimos que no, que nadie es demasiado nada, solo hay almas que no encajan, simplemente no están hechas para acompañarse en el camino de la vida. No están hechas para estar unidas, puede que sí estén destinadas a cruzarse perpendicularmente en un punto de éste plano temporal (o en otro), en ésta dimensión, o en otra realidad, para conocerse, crecer, enriquecerse y aprender... para luego decir adiós.
Después de todo la vida me ha enseñado que no todos los cuentos terminan igual: "... and they lived happily ever after"... pero no por eso tiene que ser un final no felíz...
...hasta puede que no sea final... sino un buen principio...
Renovación
... y de la mano de un gran cambio.
Siempre he hablado de elefantes voladores...
...y de muchos colores.
Era hora de que nos acompañaran en el Blog...
... igual que en mi vida.
Nos leemos en la próxima entrada.
viernes, mayo 04, 2007
Lágrimas.
Los sentimientos, TODOS ellos, son difíciles de manejar (ni hablar de dominar). Pero sentir indica algo muy importante y, sin dudas, valioso: que se está VIVO. También que se es perceptivo (aunque no es común denominador), en ocasiones también indica que se es sensible... y en otras (lamentablemente) que se es susceptible. Aquí es cuando quiero hacer un paréntesis y aclarar un par de puntos.
1. Ser sensible no implica ser pelotudo.
2. Ser susceptible es diferente de ser sensible, aunque supongo que la línea entre ellas es lo suficientemente delgada como para que la gente se las confunda todo el tiempo. Aunque confundirlas es un atropello semántico importante.
Volviendo al tema del llanto, he observado (con mi propia experiencia también) que cada sentir, sensación o sentimiento puede darle un significado tan variado como vidas hay en el universo. Fisiológicamente todos lloramos igual, lágrimas por los ojos, (o más técnicamente: una solución líquida, salina, corriéndonos desde el canal lacrimal hasta la comisura de la boca (?)). O sea que fisiológicamente es igual para todos... pero emocionalemente... no lo es.
Porque cada persona puede pasar por situaciones parecidas, pero la intensidad con la que las siente, son muy diferentes. (Para una nena que se le muere un perro es el fin del mundo, para un adulto es solo un perro, hablando fríamente y a grandes razgos).
Pero los sentimientos rara vez suelen ser idénticos.
Sí hay algo que, sorprendentemente, es común denominador para todos: Llorar limpia y renueva nuestras almas. Es como si le sacara brillo, luego de llorar es como que uno se siente mejor, extraño sentimiento que no se tenía desde antes de llorar. Pero no luego de unas lagrimitas... (esas suelen hacernos peor), hablo de llorar torrencialmente y con todas las ganas.
Y llorar de alegría... nos hace demostrar mejor que somos unos tontos sentimentalistas. Aunque se nos aprecie profundamente por ello.
Sin más ganas de delirar sobre el tema, me despido por hoy...
...buenas noches y good chowwwwwww! (como decía Tato)
jueves, febrero 15, 2007
Apología I *
Milímetro a milímetro se apoderó de su cuerpo abatido por un dolor metafórico pero real.
Una lágrima corrió por su mejilla, cerrando los ojos con congoja, mirando hacia arriba, con expresión de desesperación...
Luego cerró su puño con fuerza, mientras su mirada atónita y perdida desprendió otra lágrima, mientras su puño se extendía en un reflejo de furia, casi como un rayo, hacia la pared.
Un crujido ensordecedor rayó el silencio de la noche, eran sus huesos contra la pared.
Unas gotas se dejaron caer... era sangre.
Se desvaneció en el suelo y comenzó a llorar desconsoladamente, no por dolor, ya su cuerpo no sentía, respiraba agonías, agonizaba en silencio.
Expresión del odio que sintió al ver la sangre derramada, la culpa, el horror. Producto de sus propios malos pensamientos y de un arrebato de locura.
Necesidad de hacer algo, romper, quebrar, aunque fuesen sus propios huesos... y así lograr una cuartada perfecta sin pensarlo...
Mientras el yacía en el piso, frío... Ella, incorporada de su arrebato de histeria, se tornó fría y calculadora... al ver que su mano estaba rota, afloró la idea de inocencia.
miércoles, diciembre 20, 2006
Sangre es lo que tengo en las venas...
Lo que me hace actuar con el mayor sentir de mis entrañas.
La pasión se torna en obsesión en tan solo un segundo.
Y la vida tiene el mismo sentido... no más.
Y así es como la sangre hierve en momentos críticos,
la mente se nubla... y no pensás.
En ese momento un rayo parte el cielo, mis pupilas se contraen...
y la lluvia cae sobre mi cuerpo abandonado por mi alma.
Y la sangre corriendo por mis venas de manera acelerada,
fluye al ritmo de un corazón agitado por las emociones.
Todas juntas.
Todas Diferentes.
Todas Nefastas.
Fantasmagorias de un yo que no fui.
Y de otro yo...
... que no podrá ser.
Empapada en llanto y por la dulce lluvia de diciembre,
miro hacia el cielo y me pregunto "por qué" una y otra vez,
como si de alguna nube una voz omnipotente fuese contestarme.
Pero no. El cielo furioso derrama su ira sobre mi cuerpo,
azotándolo con el viento y la lluvia,
como en ráfagas cortantes de acero virgen.
Pero ya nada duele... ya no más.
Nada puede ser más hiriente que tu indiferencia.
Ni las cuchillas más afiladas del tiempo.
Ni las sales y calores asoladores del desierto.
Ni los vientos huracanados del norte.
Ni en conjunto todos ellos son capaces de devastarme, excepto tu ausencia.
Porque usas palabras que se clavan,
cual flechas de hierro oxidado en mi pecho,
desgarrando mi alma...
y mi corazón.
martes, diciembre 12, 2006
Feelings & Perceptions
Varias cosas cambiaron después de ver este video, ustedes dirán "¿cómo un video así pudo emocionarte?" No es el video en sí, sino el mensaje.
¿Cuánto estás dispuesto a perder por cumplir tus sueños y hacerlos realidad?
Mi percepción de "sueño", ya no es la misma...
Ahora que se que hay quienes dan hasta lo más preciado por cumplir sus sueños.
Tan simple y tan difícil de entender para todos...
... y ahora no solo lo entiendo... sino que también lo siento...
La vida no es la misma con sueños que sin ellos.
Y puedo asegurar que no vale la pena vivirla sin tratar de cumplirlos.
Porque puede ser difícil...
...pero no imposible.
lunes, noviembre 06, 2006
Historias de vagón* (VI)
Capítulo VI
Melancolías
Entra al vagón con libros, bolsa y mochila.
Se sienta en un asiento de tres, y posa sus pies sobre el costado del asiento solitario. Se relaja y mira por la ventanilla pasar las estaciones...
De vez en cuando está seria... y al rato sonríe cómplice de sus memorias...
De repente llega a una estación y observa un banquillo... volviéndose su sonrisa un dejo de tristeza.
Una lágrima aventurera recorre su mejilla en fracciones de segundo mientras mira atónita hacia aquél banco que le recuerda a alguien en un momento que pasó.
Y en ese momento la puerta se abre y ella voltea por reflejo, sus ojos vidriosos se abren al asombro, y sus mejillas se enrojecen...
Era él... que al verla corre a sentarse a su lado, pero no se anima a hablarle.
Entonces ella voltea hacia la ventana nuevamente, secando sus ojos, y apretando el puño con fuerza, como si fuera la palanca para no largarse a llorar.
El ve su puño y le toma la mano rompiendo en silencioso llanto.
Allí es cuando sus miradas se encuentran nuevamente pero esta vez con ternura, ella seca sus lágrimas con una lenta caricia, mientras él la abraza.
Una sabia mujer sentada espectadora del dulce cuadro comenta en voz alta:
"Realmente hay más de una forma de pedir perdón sin palabras".
domingo, octubre 22, 2006
Olores de ayer*
Me sentí refugiada en ese puro e inocente ser que jugaba a las muñecas en un patio con sol, donde las flores predominan hasta en el más crudo de los inviernos.
En un lugar singular... donde el arcoiris sale sin que la lluvia lo llame, la brisa cálida juega a la peluquería con mis cabellos, dejando un look cool. Donde el perro parece sonreír mientras salta persiguiendo mariposas y el gato con aire remolón me mira desde la silla bostezando, pidiendo a boca de maullidos caricias de algodón.
viernes, octubre 06, 2006
Cuando sangra.
Uno va en busca por la vida de las cosas complicadas, como si lo único que poseyera emoción es la incertidumbre (esa maldita sensación de inseguridad que nos hace no saber siquiera en donde estamos parados) y apelamos a maldecir a la propia suerte por el sufrimiento que ésto nos genera.
Exahustos, molestos, nos limitamos a llorar sin razón ni motivo aparente. Una angustia inexplicable nos invade el pecho y no nos deja respirar, sentir que las palabras se nos acumulan en el estómago teniendo la necesidad inmediata de vomitárselas a la persona que nos hace sentir así.
Tirados en la cama mirando al techo y preguntando "porqué" con la esperanza de que una luz nos ilumine, y una voz gruesa, segura e imponente nos responda...
Pero no, eso es imposible, irracional, irreal, hasta absurdo, diría...
Lo extraño es que no somos capaces de deslindarnos de aquello que nos daña. Porque es como una relación de amor-odio, que pasa a hacernos dependientes, necesitados y adictos.
Eso señores...
...eso se llama: amor.
sábado, septiembre 30, 2006
Historias de vagón* (V)
Una charla inesperada.
Frena el tren se sube, se sienta y sonríe, pasó una bella tarde especial, y está contenta.
Con los auriculares puestos ve subir y bajar gente, mientras canta en voz bajita canciones de un compositor grandioso entre sonrisas...
De repente un niño reparte tarjetas con los cordones desatados y la carita triste... Ella acepta su tarjeta y le dice que se ate los cordones para no caerse... pero el fantasma de niño siguió repartiendo sin siquiera mirarla así que ella se pone el auricular nuevamente y sigue mirando por la ventana, cantando bajito y sonriendo. Vuelve a pasar el nene, y le entrega la tarjetita...
Entonces sube un niño en otra estación, con su carrito lleno de cosas, comiendo facturas...
Se sienta frente a ella, con un pie colgando del asiento y comiendo una medialuna, le mira la mochila y le dice: "¿qué cursa?".
Ella (quitándose el auricular del oído lo mira y responde con una sonrisa): "Medicina"
Él, asombrado, indaga: "¿qué es eso?"
Ella, se acomoda para prestarle atención: "Estudio para ser Doctora y curar gente."
Él con una sonrisa y sorprendido: " Aaaaah que bien, no es doctora todavía ¿no?"
Ella con una sonrisa: "No todavía no... "
Él: "Ahh bueno... "
Pasa un niño más grande como buscando algo, apurado... más bien desesperado, diría.
El pequeño lo mira y le pregunta: "¿qué buscás?", el otro no responde y sigue apurado caminando y buscando. El pequeño se vuelve a mirarla mientras ella ve pasar al muchachito, él le confieza: "Yo se lo que busca".
Ella intrigada y en cómplice le pregunta: "¿Ah si? ¿qué es lo que está buscando?".
Él en un tono más bajo, inclinándose con sus pequeñas manitos hacia adelante sigue confezándose: "La bolsita."
Ella más intrigada aún: "¿Qué bolsita?".
Él con cara de pícaro contesta: "Una bolsita con una cosa pegajoza de color amarillo con feo olor, y yo se la saqué, la arrojé por ahí (señalando la ventana) para que no la tenga más... no me parece."
Ella comprendiendo de lo que el niño habla: "Me parece bien lo que hiciste, eso no es bueno. Sos un buen amigo." "¿Te gustan los caramelos?".
Él: "¿qué caramelos?".
Ella: "Sugus y Billiken".
Él: "Ahhh! ¿los masticables? si si! los masticables si!".
Ella, buscando los caramelos en la mochila: "¿Querés?".
Él, con una sonrisa dibujada: "Si."
Ella, extendiéndole los caramelos: "Bueno, espero que te gusten tanto como decís... ¿Qué te gustaría ser cuando seas grande?".
El niño, pensativo, mientras pela un caramelo expresa una sonrisa y contesta: "Policía, para agarrar a todos esos chorros, cagarlos a tiros, hay que matarlos a todos."
Ella con cara de desaprobación: "¿Te parece matarlos a todos? ¿no es mejor meterlos en la cárcel?".
El niño, repensando, contesta: "Bueno... entonces matarlos no, pero pegarles un tiro en el pie para que tiren las armas."
Ella con una sonrisa: "Eso en el caso que tengan armas ¿no?, sinó ¿se merecen que les pegues un tiro?".
ÉL: "Si. Por robar si. Yo después lo que haría es sacarles la plata que robaron y devolvérsela a quien se la robaron."
Ella (entre risas): "Bueno pero pensá que si les pegás tiros después me los traerían a mi y yo los tendría que curar."
El niño sonriendo: "Es verdad, que feo eso... mejor los meto presos."
Ella sonriendo más aún: "Te felicito, vas a ser un buen policía, siempre que hagas bien lo que tenés que hacer."
El niño contento y sonriente, como si se hubiese sacado un diez en la escuela, totalmente esperanzado, ahora sentadito erguido y orgulloso de lo que él cree que será, responde: "Gracias" Ella mirando en qué estación estaban: "¿Cómo te llamás?."
Él contento porque alguien le daba atención, sigue la conversación agradable: "Me llamo Alejandro" y luego le regala una sonrisa a la chica.
Ella sonriendo le extiende la mano: "Mucho gusto Alejandro, yo me llamo Laura."
Él con carita triste porque ve que ella se para y se calza la mochila: "¿ya se va?"
Ella con una sonrisa amable: "si, me bajo en la próxima..."
Él despidiéndose: "bueno... chau" (haciendo el gestito tierno com su manito pequeña)
Ella bajando: "adiós, cuidate mucho ¿eh?" (ya desde abajo saludándolo con la mano)
El tren arranca, ella vuelve a su casa porque su día ya estaba llegando a su fin, mientras el pequeño continúa su viaje a casa, pensando, esperanzado, en un futuro lejano de lo que será su vida de grande.
miércoles, agosto 23, 2006
Historias de vagón* (IV)
La vista gorda
Mira hacia todos lados como perseguido. Se ubica por detrás de un señor, lo choca y sigue.
De apariencia sospechosa el jóven avanza rápidamente hacia el otro vagón.
Manos sudorosas y nerviosismo constante. Sigue caminando, como si estuviera huyendo.
Llega al siguiente vagón, choca a una señora y acelera el paso. Un señor de fuerte contextura lo toma del brazo, el jóven lo mira asombrado y asustado, y le dice "¿algún problema conmigo Don?".
El señor sujetando el brazo del jóven de manera firme le responde, "mm... en realidad no... yo se que estuvo lejos de su intención quitarle la billetera a la señora, y que puso su mano erróneamente en el saco de ella pensando que era el propio... pero todo éste malentendido puede solucionarse devolviéndole su propiedad a la señora y disculpándose con ella. ¿verdad?"
El jóven, más nervioso que antes, mira fijamente al hombre con la cara marcada por la vergüenza, excusándose el jóven replica: "Pasa que se le estaba cayendo la billetera a la señora, y estaba a punto de devolvérsela, Don... Tome señora..."
La señora agradecida al muchacho, jamás se enteró que aquél hombre fornido la había salvado de ser una víctima más del robo improvisado.
La señora se sonríe y se baja del tren. El hombre, sin soltar el brazo del jóven le dice: "no importa cuánta hambre invada su estómago, siempre hay mejores cosas para hacer con la vida, no pierda su tiempo en éstas cosas cuando podría llegar a ser alguien importante."
El hombre suelta por fin el brazo del asustado jóven, quien se cae al piso rompiendo en llanto, a lo que el hombre responde: "no es malo el arrepentimiento, pero en vez de sentarse a llorar, haga cosas productivas con su vida" le da una palmada en la espalda y se dispone a bajar del tren mientras el jóven se seca las lágrimas diciéndo: "¡le prometo que voy a estudiar Don!"
El tren para y antes de bajar el hombre se despide: "lo que haga, hágalo por ud. mismo, por nadie más".
martes, agosto 01, 2006
Sueños de sol
¿cómo crearía mi sol?
Tomaría un pedacito de aquí de allá...
...y lo iría formando de a poquito...
¿redondo, cuadrado o con forma de estrella?
No se... tal vez con forma de corazón...
Y que brille como mis ojos cuando te ven...
...que me de calor como tus brazos cuando me rodean...
...y que me proteja cuando no estés...
Anoche un ángel sopló unas palabras a mi oído,
dormí tranquila y con una sonrisa...
Espero que ese ángel no robe mi corazón...
pero sí que lo haga latir...
martes, julio 25, 2006
Historias de Vagón* (III)
Al pasar...
Sube, se sienta y mira por la ventanilla...
Como perdido mira hacia el horizonte viendo pasar una a una las estaciones... lleva mochila y auriculares. Se ve nervioso moviendo una pierna.
De repente saca un libro de economía y subraya. Nervioso pasa las hojas, como si fuera a rendir examen, mira nuevamente hacia la ventana... y se queda quieto, inmóvil, mirando hacia la estación... cuando el tren para.
Entonces sube ella, simple, arreglada, con mirada dulce... él la sigue con la mirada... y es como si ella le transmitiera toda la tranquilidad que hasta ese momento no tenía.
Entonces se para y le da el asiento. Ella le sonríe y le da las gracias... y él con una sonrisa nerviosa se queda embobado mirándola...
Ella toma asiento abre un libro y lee, con el aura digna de una princesa dulce.
Estaciones más tarde... ella mira hacia la ventanilla, se levanta y baja del tren, y él como hechizado la ve pasar... una vez abajo ella le sonríe, y es allí donde él se da cuenta que era también su estación. Apurado corre a la puerta pero ésta se cierra, y el tren arranca.
Fue el destino que no quiso unirlos, o quizás si... porque el libro que ella leía era también de economía ...
martes, julio 04, 2006
Historias de vagón* (II)
Sueños y ensueños...
Lleno de esperanzas, espera el tren en la estación, dispuesto a alegrar caras largas...
No siempre tiene la misma reacción de la gente que viaja, pero él es felíz cantando para los demás con su guitarra, y no pide nada a cambio más que unas palmas y robarle alguna sonrisa a los pasajeros.
Sube, y un par de tipos lo miran de reojo, con cara de "ufa, otro perro que viene a cantar", pero la mala predisposición de algunos pasajeros no lo detiene, es más, lo desafía a intentar revertirla. "cuanto más hostil es el público, más satisfactorios son los aplausos" y comienza a cantar como si fuese la última vez...
La gente anonadada por la voz del pródigo muchacho, se queda atónita mirándolo...
El que tenía auriculares se los quita, y lo escucha atentamente, y tararea al compás de la canción, aunque no la sabe, porque no es conocida.
El que estaba hablando por celular corta, y escucha atentamente con una sonrisa.
Los que estaban hablando se callan y se miran, luego se quedan mirándolo, sonrientes...
Termina de cantar y la gente se queda inmóvil sin poder creer lo que acaba de oir.
Ante el silencio el joven comenta: "Querido público: si les gustó, háganmelo saber con un aplauso"
La gente de pie, comenzó a aplaudirlo, y aquellos que estaban sentados se levantaron a ovacionarlo.
Completamente realizado, agradece y se predispone a descender del vagón.
Un señor lo toma del hombro y le extiende un billete de dos pesos:
"Tomá pibe, no se porqué no pasaste la gorra, como todos..."
El joven con una sonrisa toma la mano del hombre y la acerca al torso del mismo:
"No lo hice, porque la mejor recompensa son los aplausos, la plata va y viene, y no la necesito para ser felíz. En cambio la música me llena el alma, fluye de mí, es un don. Los dones no se explotan, solo se dan a conocer. Gracias igual"
El hombre se quedó parado con la boca abierta, mientras el joven se bajaba, para esperar el próximo tren...
viernes, junio 23, 2006
Historias de vagón* (I)
Juguetes de ensueño.
Viene, se acerca, le da la mano, le ofrece una tarjeta, y sigue repartiendo...
Lento por el vagón va caminando, con sus ojos tristes y sus manos sucias.
Fantasma de niño que trata de ganar monedas para llevar a casa.
"Nene, ¿tenés hambre?" le pregunta culposa una señora elegante de traje azul.
"Si, pero lo que me de, mejor déselo a mi hermanita doña" y la señora con una lágrima en los ojos le extiende un chupetín a la pequeña que se esconde tras los pantalones del hermano, como si él fuese su coraza. La niña con una sonrisa triste toma el dulce, y se acerca a darle un beso, a lo cual la señora reacciona diciendo: "no, está bien, no hace falta". A pesar del rechazo, la niña sonríe y se va detrás de su hermano. En ese momento la señora no pierde oportunidad en decir "qué barbaridad!, como está el país!"
Un joven, sentado frente a la señora, fiel espectador al hecho recientemente acontecido, se para, le da el asiento a una joven, se acerca a la señora y le comenta:
"El mejor regalo que podría haberle dado a la pequeña, no era el dulce, sino un abrazo.", sin más que decir, se acerca a la puerta y se baja del vagón.
La señora baja la mirada, y rompe en llanto. La niña vuelve al escucharla, y sin más le da un beso en la mejilla. La señora la mira y la niña le sonríe. La primera rompe en llanto nuevamente y la abraza fuerte.
Se oye un grito desde el fondo del vagón, era su hermano que la llamaba... la niña vuelve a besarla y va corriendo contenta tras su hermano, para continuar con su recorrido cotidiano.
viernes, junio 09, 2006
Tears no more
Muchas cosas pasaron desde que te dejé ir...
De vez en cuando me acuerdo de ti...
Y una única lágrima recorre mi rostro hasta el fin.
Desde entonces me fue difícil seguir...
Pero unas manos amigas me supieron guiar...
Para salir del profundo pozo en el que caí.
Día a tras día trepando fui...
Ayudada por una soga que me tiraba hacia arriba.
A veces llovía y el barro de las paredes
me hacía resbalar unos centímetros hacia abajo
pero esas fuertes manos amigas me ayudaban a ponerme firme
para seguir adelante.
Y entonces así llegó el día,
en que logré acercarme a la cima
otro día más pasó y el último esfuerzo me ayudó
a salir de una buena vez de allí.
Por fin de nuevo arriba, con las luces y los colores.
Por fin de nuevo arriba, con el sol y las flores.
Por fin de nuevo arriba para mirar mejor mi camino,
no volver a caer en ningún pozo, ni tropezar con más piedras.
Entonces me vuelvo a acordar de ti,
pero ahora me surge una sonrisa.
Miro hacia el sol...
huelo una flor...
y sigo caminando despacito por el camino de la vida
Palabras
Sí, las palabras son muy poderosas mis amigos... tanto decirlas, como no hacerlo. Son sables con doble filo, muy poderosos si son bien usados, y peligrosos si se usan mal.
Cuando elegimos decirlas tomamos riesgos calculados por nuestras mentes, y cuando elegimos no decirlas, puede ser por muchos motivos, pero a veces nos perjudica.
Guardarse palabras puede significar “ahogo” por las mismas, y ustedes me dirán... “¿cómo cuernos es posible ahogarse en un mar de palabras?” a lo que yo respondo: ¿Recuerdan esa fea sensación de nudo en la garganta cuando se tiene una discusión por algo y no se dice todo lo que se siente que se debe decir?
Bueno... ese es un simple comienzo. Uno no se ahoga por no decir dos palabras en una discusión, pero si lo hace, cuando las palabras guardadas se multiplican por millones. Eso hace que somaticemos (¿qué cuernos significa “somatizar”? es algo así como tener efectos negativos en la salud por razones psicológicas, es decir, que nuestro cuerpo reacciona negativamente ante un problema o una situación) y cada organismo somatiza de maneras muy diversas.
Es raro oír hablar a gente de ciencia a cerca de “somatización” pero yo creo que la mente domina al cuerpo, y que si la mente esta mal, el cuerpo también lo estará; simplemente porque todo está conectado, porque el cuerpo humano es una máquina tan simple como extraordinaria, pero que creemos que es tan complicada, que no nos tomamos el tiempo para ver que no lo es.
Volviendo al tema que nos compete podemos afirmar entonces que “ahogarse en palabras” es un hecho, por ende también podemos decir que la gente también puede morir de amor, si, paso a explicar porqué:
Mucha gente cuando pierde a un ser amado (sin importar razón y circunstancia) sufre. Si la persona tiene un carácter relativamente fuerte, también, pero enseguida se repone, de lo contrario puede derivar en “depresión”, como sabrán (o no) la depresión es un estado psíquico que nos conlleva al aislamiento, a veces a no comer, a no dormir, a estar sensible o irritable, a no querer dejar la cama, ni el pijama, eso nos debilita físicamente (como dije antes “la mente domina al cuerpo”, si la mente está débil, el cuerpo también lo estará) lo que nos lleva a bajar las defensas y a pescarnos cualquier enfermedad que ande dando vueltas por ahí.
Una vez enfermos, al tener este estado que hace que no nos valoremos, ni nos importe nada, nos dejamos estar... no consultamos al médico ni nos movemos de casa.
Si lo que pescamos es algo que evoluciona a mal (como cualquier enfermedad que no es tratada) deriva en un estado físico intensivo, que aumenta nuestro malestar mental, lo cual si no se atiende con urgencia, deriva en fallecimiento súbito. Y así es como un simple resfrío puede matarnos. Aunque en realidad somos nosotros quienes nos dejamos morir.
Esa depresión a veces se genera por culpa de las palabras, cuando son utilizadas sin pensar. El no razonar lo que se dice puede provocar heridas de inmensas magnitudes en el interlocutor.
Por eso es que hay que pensar antes de hablar (consejo un tanto difícil de seguir, ya lo se) y hay que saber medir consecuencias, así como también reconocer cuando hablamos de más, o hablamos por hablar. Todos sabemos que como hablar es gratis, a nadie le importa despilfarrar palabras, entonces... ¿Hay que cobrar el lenguaje para que la gente se acostumbre a utilizarlo con propiedad? ¿a tanto hay que llegar?, me parece que si tomáramos conciencia de lo importantes que son nuestras palabras, aprenderíamos a expresarnos correctamente.
Ahora... ¿comprenden la importancia de las palabras?... ¿comprenden porqué hay que saber medir lo que uno dice?
¿comprenden?
