Caminata oscura hacia el hogar...
De repente un ruido entre el follaje de una casa...
(detengo mi marcha)
...una rata sale corriendo de entre el follaje.
(grito, sí... GRITO)
Y la rata se interna en otro follaje absolutamente satisfecha.
Maldita desgraciada, el cagazo que me hiciste pegar! ¬¬
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The truth in front of your eyes
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miércoles, marzo 10, 2010
[I] Aves nocturnas al acecho
Un ave espera en un árbol.
Sigilosa y expectante posada en una rama...
Espera a que yo pase para poder,
en un acto de anonimato absoluto,
cagarme impunemente en el medio de la cabeza.
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viernes, junio 26, 2009
Adrenalina.
Volver por las noches solitarias de invierno, me genera adrenalina, pero aún así camino despacio por la calle propiamente dicha, sin temor a que me pise ningún auto.
Esa misma adrenalina que se genera por la sensación de inseguridad que se vive, pero que vale la pena por la tranquilidad propia de la noche invernal.
Me genera miedo y placer.
Pero cierta tranquilidad a la vez.
Mis únicos compañeros son un repartidor de pizzas y algún que otro perro que busca refugio o comida.
Y es que... ir caminando y que de repende mis sentidos se inunden con el olor a madre selva de ese jardín hace que valga la pena arriesgar mi pellejo caminando sola por las desoladas calles de mi barrio. Mirar las estrellas, las copas de los árboles danzar con la suave brisa fría y gentil, respirar el aire fresco escondida detrás de la bufanda que me tejí con tanto amor...
Y aún siendo consciente del peligro... y aún habiendo pasado por tantas situaciones ingratas, vale la pena...
¿vale la pena?
Es que debería poder caminar tranquila por las calles de mi barrio sin preocupación ni adrenalina. Solo con tranquilidad... a la hora que sea...
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Esa misma adrenalina que se genera por la sensación de inseguridad que se vive, pero que vale la pena por la tranquilidad propia de la noche invernal.
Me genera miedo y placer.
Pero cierta tranquilidad a la vez.
Mis únicos compañeros son un repartidor de pizzas y algún que otro perro que busca refugio o comida.
Y es que... ir caminando y que de repende mis sentidos se inunden con el olor a madre selva de ese jardín hace que valga la pena arriesgar mi pellejo caminando sola por las desoladas calles de mi barrio. Mirar las estrellas, las copas de los árboles danzar con la suave brisa fría y gentil, respirar el aire fresco escondida detrás de la bufanda que me tejí con tanto amor...
Y aún siendo consciente del peligro... y aún habiendo pasado por tantas situaciones ingratas, vale la pena...
¿vale la pena?
Es que debería poder caminar tranquila por las calles de mi barrio sin preocupación ni adrenalina. Solo con tranquilidad... a la hora que sea...
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miércoles, junio 04, 2008
Get lost in winter time
Desconectándome a raíz de un buen logro, he salido a respirar aire puro. La brisa fresca del invierno súbito me hace sentir confortable dentro del abrigo de mi campera, mi gorro y mi bufanda... agradable en el calor que exhalo cada vez que espiro sobre mis manos tibias que sienten frío.
Encuentro la calle vacía. Encanto de mundo lleno de vida y vacío de gente.
Las aves en sus nidos, acurrucadas unas con otras, amadas.
Las personas en sus casas frente a la estufa o con cobijas en sus espaldas.
Yo no, me gusta enroscarme la bufanda bien mullida en mi cuello, acomodarme la campera, calzarme bien los guantes y salir al mundo que se muestra tan solitario en las tardes de invierno. Tan desprotejido con las hojas caídas a escuchar sus historias que murmura en el viento...
(a hacerle compañía).
Y de repente encuentro las calles llenas de sol tibio, que de a poco se van vaciando ante la inaplazable caída nocturna...
Cada vez menos movimiento
(más quietud)
Ya de noche vuelvo a casa...
(con una sonrisa amable)
...despidiéndome del mundo hasta mañana...
Encuentro la calle vacía. Encanto de mundo lleno de vida y vacío de gente.
Las aves en sus nidos, acurrucadas unas con otras, amadas.
Las personas en sus casas frente a la estufa o con cobijas en sus espaldas.
Yo no, me gusta enroscarme la bufanda bien mullida en mi cuello, acomodarme la campera, calzarme bien los guantes y salir al mundo que se muestra tan solitario en las tardes de invierno. Tan desprotejido con las hojas caídas a escuchar sus historias que murmura en el viento...
(a hacerle compañía).
Y de repente encuentro las calles llenas de sol tibio, que de a poco se van vaciando ante la inaplazable caída nocturna...
Cada vez menos movimiento
(más quietud)
Ya de noche vuelvo a casa...
(con una sonrisa amable)
...despidiéndome del mundo hasta mañana...
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